«Gaudemus Igitur» por Jaime Peñafiel
Crónica de Jaime Peñafiel sobre el Acto de Imposición de Becas ESCO 2012. Publicado en su columna Azul & Rosa de EL MUNDO, el domingo, 1 de julio, de 2012.
Apadrinar es algo muy serio aunque se suele tomar y practicar con mucha frivolidad. Pienso que implica responsabilidad. Por ello, nunca he querido ser padrino de mis numerosos sobrinos ni de nadie. Si se trata de un bautizo tiene, en teoría, la obligación moral y material de sustituir a los padres en caso de la desaparición de éstos. Lo que no está claro es cuál es la responsabilidad de los padrinos de boda. ¿Sustituir al novio en caso de divorcio? ¿Casarse con la viuda en caso de muerte? Estoy seguro de que ningún padrino hace lo que debe. Sin embargo, se es responsable de lo que no se haga aunque nunca se tenga el sentimiento de ser culpable.
Pero ésta mi semana, y en contra de mi rechazo, lo he hecho regresando a la ciudad que me vio nacer, para apadrinar no a uno ni dos sino a toda una promoción de la Escuela Superior de Comunicación y Empresa ESCO. Se trataba de 56 alumnos de periodismo que, desde hoy, intentarán abrirse camino en cada una de las especialidades de la profesión, para contar, con pasión y verdad, no cosas que les pasan sino cosas que pasan. Pero, cuando iba no poniendo, sino imponiendo a cada uno de aquellos chicos y chicas las becas con las que quedaban investidos como nuevos profesionales de la información, me invadió una extraña sensación: un difícil futuro aún no llegado para ellos y un presente, casi pasado ya, para mí. En ellos intentaba verme como ya no soy, y ellos a mí como la puerta de sus sueños. Sobre todo, cuando se interpretó el Gaudeamus Igitur-Juvenes dum sumus (Alegrémonos pues mientras seamos jóvenes). Aunque el columnista haya traspasado ya el rubicón de la vida.
