Miguel Ángel Rodríguez Pinto, Director general de la Fundación ESCO, participa en el II Encuentro de Directivos de Fundaciones


Marta Eulalia Martín. Redactora de Granada Digital y Gabinete de Prensa ESCO.

Con el lema ‘La fundación: un nuevo modelo’, el II Encuentro de Directivos de Fundaciones, celebrado el pasado 24 de octubre en Sevilla, contó con la participación de Miguel Ángel Rodríguez Pinto, director general de la Fundación de la Escuela Superior de Comunicación y Empresa (ESCO).

Rodríguez Pinto, en representación de la Fundación ESCO, intervino en la mesa redonda ‘¿Cómo gestionar la comunicación en la fundación?’, que tuvo lugar sobre las 12.00 horas y de la que se obtuvieron conclusiones como la importancia de la comunicación como factor clave para la transparencia. La directora de Estudio de Comunicación, Pilar Lladó, el director general de Avantine, Miguel Mora, y el director adjunto de El Correo de Andalucía, Juan Carlos Blanco, también intervinieron en la ponencia.

Según Rodríguez Pinto, para las fundaciones, “la clave es convertir proyectos y fines sociales generales en historias particulares, que son las que conectarán con el público”. El director de la Fundación ESCO también destacó que “detrás de nuestras acciones y presupuestos hay personas y al final lo que conecta son las historias”.

La implicación emocional de los trabajadores aumenta hasta un 40% la productividad de las empresasLa implicación emocional de los trabajadores aumenta hasta un 40% la productividad de las empresasLa implicación emocional de los trabajadores aumenta hasta un 40% la productividad de las empresas


Oscar García Valdivieso, director de proyectos de K2K Emocionando

Oscar García Valdivieso, director de proyectos de K2K Emocionando, expone en la Fundación ESCO-ESNA un nuevo estilo de organización empresarial basado en la responsabilidad y creatividad de las personas

“O cambiamos, o desaparecemos. Jamás podremos salir de esta crisis si no hacemos algo diferente”. Así de claro lo tiene Oscar García Valdivieso, director de proyectos de la K2K Emocionando, una empresa cuyo fin es ayudar a otras a conseguir un estilo de gestión basado en “en las personas”. Porque “es posible hacer las cosas de otra manera”, afirma el experto, que ha cifrado en hasta un 40% el aumento de la productividad en aquellas compañías en las que trabaja aplicando y desarrollando valores como la “transparencia, la responsabilidad y la libertad”, es decir, a través de la implicación emocional de sus empleados, según ha explicado esta tarde en la Fundación ESCO-ESNA, donde ha impartido la conferencia ‘Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente’.

Para García Valdivieso, licenciado en Derecho y experto en Recursos Humanos, la crisis económica debe ser la oportunidad del cambio. Para ello, hay que “abandonar” los valores de la revolución industrial a los que todavía se aferran empresarios y sindicatos. “No podemos estar discutiendo sobre la subida de un 1% del IPC cuando, en realidad, los trabajadores sólo están al 20% de sus posibilidades reales de productividad”, explica el colaborador de K2K, para quien dicho cambio no es cuestión de obligar o imponer un nuevo modelo, sino de hacer entender que “todos podemos conseguir lo que queramos porque todos somos creativos y, por extensión, innovadores”. Y es la innovación la clave del éxito para el desarrollo. “Si sólo nos comparamos a través de la relación producción/ coste, jamás seremos competitivos respecto a la mano de obra de los países emergentes. Debemos, podemos y tenemos que hacer algo diferente, para lo cual hay que aprovechar las tripas, las emociones y el corazón de las personas”.

En este sentido, el experto ha subrayado la necesidad de “ser valientes para tomar decisiones pero también ser responsables para ejecutarlas y asumirlas con coherencia”. Y es que, pese a los excelentes resultados obtenidos en los 16 proyectos en los que K2K colabora actualmente, “el futuro empresarial del país es bastante negro” en la medida en que se siguen repitiendo patrones de conducta en el que los trabajadores “no se relacionan con la confianza y naturalidad que acostumbran en su día a día, sino que están acostumbrados a que les ordenen y digan qué hacer y cómo hacerlo, al tiempo que los jefes los tratan como a niños”.